Tuesday, May 6, 2008

Notas de la Reunion del CC-IME, Dallas, Texas

Qué tal, amigas y amigos, muy buenas tardes.

Queridas paisanas, queridos paisanos.

Señor Tom Leppert, Alcalde de la ciudad, gracias por su hospitalidad.

Estimados gobernadores de Guanajuato, de Michoacán, mi paisano; de Nuevo León, gracias Gobernador Natividad González Parás, por permitirme avanzar en el uso de la palabra para poder estar más tiempo con ustedes y además el poder cumplir unos compromisos en nuestra gira aquí en Texas. 

Gobernador de Colima.

Cándido Morales. 

Amigas y amigos del Instituto de los Mexicanos en el Exterior. 

Amigas y amigos de la comunidad mexicana en Texas.
Muy buenas tardes. 

La verdad es que me da muchísimo gusto estar con ustedes, por muchas razones; en primer lugar, porque son ustedes un ejemplo que admiramos, que valoramos, que apreciamos, un ejemplo de lucha, de superación, de coraje, de ganas de salir adelante. 

Y en segundo lugar porque había visitado hace algunos meses varias comunidades mexicanas en Estados Unidos y no había podido estar aquí en Texas, así que hasta que se me hizo estar aquí con ustedes en esta ciudad. 

Sé de la importancia de las mexicanas y los mexicanos en Texas y en Estados Unidos, particularmente en este gran estado, que representan para su economía, implican para su propia población, 40 por ciento de la población en Dallas.
 

 
Me decía el Major, de origen hispano, se calcula que el 30 por ciento de la población en Texas es de origen mexicano.

Y contrario a lo que está pasando, por cierto, con el resto de la economía de Estados Unidos, me lo explicaba el Major, Texas sigue en este momento con una fuerte actividad económica. 

Me parece que dentro de las muchas razones que debe haber, hay una fundamental, que el mayor intercambio comercial y económico los está realizando con México y eso mantiene activo al aparato productivo de toda la región. 

Eso me lleva a un tema que conversé esta mañana con el Presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, y con el Primer Ministro de Canadá, Stephen Harper; venimos, precisamente, de Nueva Orleáns, de una Reunión de Líderes de América del Norte. 

Yo enfatizaba un tema en el que creo firmemente: la migración es un fenómeno natural, es un fenómeno que deriva de las circunstancias en las que estamos viviendo.

Las economías de México y de Estados Unidos son absolutamente complementarias.

En primer lugar, porque son economías vecinas. 

En segundo lugar, porque son, tienen un grado de especialización exactamente complementario: una es intensiva en capital, la economía de Estados Unidos; la economía de México es intensiva en mano de obra.

Como yo le decía a la gente en México en mi recorrido por el país, mano de obra y capital se integran de manera necesaria, inevitable, es como el zapato izquierdo y el zapato derecho; no puede andar una economía, no puede andar alguien sin uno de los dos zapatos, camina chueco, camina mal.

Pienso que las economías no pueden, no pueden andar, precisamente, sin mano de obra y sin capital. Y sí es cierto, nosotros estamos haciendo nuestro trabajo, estamos promoviendo fuertemente a México como un lugar de inversión, como un lugar donde la gente vaya a invertir y a generar empleos. 

Porque sabemos que la economía mexicana no puede andar si no cuenta con la inversión que le hace falta. Pero también afirmamos, y eso está bien claro, que una economía intensiva en capital, como es la economía norteamericana, no puede andar sin la mano de obra mexicana, que explica en gran parte la prosperidad de este gran país. 
 

Y si mano de obra y capital se complementan, nosotros estamos trabajando fuertemente, fuertemente para que en México se generen las oportunidades para nuestra gente.

Ya bien mencionaban los gobernadores: estamos trabajando para que haya en México las oportunidades que ustedes, sus padres, sus abuelos, sus bisabuelos, quizá, vinieron a buscar hace ya muchos años o aún recientemente.

Estamos trabajando en ello, porque contrario a lo que muchos piensan en este país, nosotros no aspiramos, yo como Presidente de México no aspiro, no es mi sueño ni mi ideal pasarme la vida viendo cómo los mexicanos se arriesgan a cruzar el río, o a cruzar el desierto buscando una oportunidad en este país.

No es cierto que aspiramos a hacer de la migración un fenómeno permanente; al contrario, estamos trabajando fuerte, muy, muy fuerte en educación, en salud, en infraestructura; estamos trabajando fuerte, combatiendo con todo al crimen organizado para crear condiciones de seguridad en México.

Estamos trabajando fuerte para que nuestro país se ponga de pie y salga adelante, y a lo que aspiramos es a que un día, no importa cuánto tarde en llegar ese día, más vale pronto que tarde, un día no haya una sola mexicana, un solo mexicano que tenga que dejar a su tierra, a su familia por necesidad, por hambre o por falta de empleo.

Sé que va a llegar el día, amigas y amigos, sé que va a llegar el día que México genere oportunidades para los suyos, sé que llegará el día que nunca más un esposo dejará a su esposa y a sus hijos. Sé que llegará el día en que un hijo no dejará a sus padres para no verlos nunca más.

Ese día nos costará mucho a los mexicanos conseguir. Eso implica tomar riesgos, decisiones, entender que son resultados que quizá no toque verlos a nosotros. Saber que son decisiones que toma una generación para que, quizá, puedan aprovecharle a las generaciones que siguen.

Pero sépanlo, amigas y amigos, de parte del Gobierno de México estamos comprometidos, absolutamente comprometidos a hacer todo, todo lo que esté de nuestra parte para que ese día llegue, un día va a ser visto por nuestros hijos o por nuestros nietos.

Vengo aquí, además, como decía mi paisano, el señor Gobernador de Michoacán, Leonel Godoy, vengo proviniendo de una tierra donde vemos cómo ha vivido, para bien o para mal la migración.

Hoy vemos la generosidad de nuestros paisanos, enviando dólares como pueden a su gente. Vemos a las abuelas y a los abuelos viviendo de ese envío.

Vemos, también, que al recorrer los Caminos de Michoacán, como dice nuestro corrido, además me gusta mucho, vemos también cómo se nos convierten los pueblos, las ciudades, en comunidades donde sólo hay mujeres, sólo hay ancianos y hay algunos niños.

Esto me lleva a ver con tristeza que la migración se lleva lo mejor de nosotros. Sé que ustedes, que han hecho todo al cruzar el río, el desierto; ustedes o sus padres, realmente se encuentran entre los más valientes, los más audaces, entre los más arrojados, gente joven, gente fuerte, gente que México necesita.

Así que vengo a Texas, amigas y amigos, a decirles varias cosas.

Primero, que los admiramos, los admiramos por el coraje y la gallardía que han tenido para arriesgarlo todo, para irse a una tierra que no es la suya.

Segundo, que les estamos infinitamente agradecidos, agradecidos porque las familias más pobres de México, que son las familias de donde ustedes salieron y emigraron, sólo han podido sobrevivir a crisis financieras, a errores económicos, a corrupción, a desorden, a tantas tragedias que han ocurrido en nuestro país, sólo han podido sobrevivir gracias al envío de las remesas, del hijo que se acuerda de la madre y del esposo que se acuerda de sus hijos.

También vengo a decirles que los extrañamos, los extrañamos mucho, que en el caso mío, como en el caso, creo que de la mayoría de los michoacanos, todos tenemos a alguien de este lado: a primos hermanos, a cuñados, amigos, tíos, algunos de ellos que sabemos que nunca los volveremos a ver mientras no cambie la ley aquí. Que no pueden ni moverse de donde están. 

Muchas veces a mí la prensa me pregunta: bueno y dónde están sus primos, sus amigos. Yo los mando saludar todos días cada vez que puedo y les digo: el día que haya una reforma migratoria, yo les voy a decir dónde están mis primos y mis amigos. 
 

Pero también vengo a decir, fuerte y claro, amigas y amigos, que no es cierto que la migración esté dañando a este país. 

Al contrario, perfectamente demostrado, demostrado no sólo por los estudios de México, sino, por ejemplo, por estudios del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca, que concluyen que la migración beneficia enormemente a la economía de este país.

Por ejemplo, demuestra este estudio econométrico que el trabajador nativo de los Estados Unidos, originario de este gran país, genera o recibe mayores ingresos en promedio a partir de la complementariedad y el apoyo de trabajadores migrantes mexicanos. 

Segundo. Que hay sectores enormes de la economía de Estados Unidos, como la agricultura, como los servicios, el comercio o el transporte que dependen enormemente de la mano de obra mexicana y que, es más, en la medida en que siguen estas redadas hostiles, inhumanas, que está padeciendo la comunidad mexicana en Estados Unidos, también en esa medida empiezan a sufrir y a contraerse sectores económicos clave para la economía de Estados Unidos. 

Es importante decir que todos queremos prosperidad en nuestras economías, pero que debemos entender, tarde o temprano, que sólo en la medida que en una economía global, como la que se vive en el Siglo XXI, donde se unen en una sola economía las naciones de Europa, en una economía global donde aparecen nuevos competidores con, literalmente, miles de millones de habitantes trabajando juntos e integrados como China o India.

En una economía global sólo la integración regional es la que da, precisamente, fortaleza, trae competitividad a las economías. O dicho de otra manera, si al americano común le preocupa cómo están creciendo rápido economías en Asia y en Europa, tiene que pensar en que son economías que están mucho más integradas a las vecinas economías que la suya.

O para decirlo con toda claridad, si en Estados Unidos quiere verse una economía próspera y en crecimiento, se requiere que haya menos barreras y más apertura a la integración económica con México, incluyendo la parte migratoria, como ocurre con la economía de Texas y la economía de México.

Este estudio también señala que los trabajadores migrantes son promotores de la productividad, que tiene cuando hacen un negocio, o un pequeño negocio por su cuenta, tienen mayor éxito y son más emprendedores que en muchas otras minorías en el país.

Que los hijos de los migrantes mexicanos se adaptan fácilmente a la nueva cultura, a la que abrazan; que la mayoría, una abrumadora mayoría, adapta y usa el idioma inglés y no es cierto que atente contra el idioma.

El trabajador mexicano, como acaba de decir aquí el compañero, reconoce, agradece y ama a este país, a los Estados Unidos de América por haberle dado oportunidad de salir adelante.

Somos, amigas y amigos, un pueblo amigo de otros pueblos. Los mexicanos, y particularmente los mexicanos en Estados Unidos, lo sé y sé que lo sabe aquí también la opinión pública norteamericana, vienen a trabajar, vienen a esforzarse y a dar lo mejor de sí a este gran país.

Mi Gobierno, amigas y amigos, mantiene firme su deber, es su responsabilidad proteger y defender los derechos de los mexicanos en el exterior, eso genera críticas, eso genera, también, cuestionamientos al Gobierno de México.

Nosotros insistimos, nuestro deber y nuestra responsabilidad es estar cerca de los mexicanos en Estados Unidos; cuando haya una madre de familia que está a punto de ser separada de su hijo aquí, independientemente de su calidad migratoria, tiene derecho a contar con la asistencia de un consulado mexicano que evite que sea separada injustamente de sus hijos.

Mi Gobierno respeta las decisiones de cada país, respeta la soberanía de los Estados Unidos, como exige que sea respetada la soberanía de México. Respeta el proceso electoral estadounidense y por eso no interferimos en él, como exigimos que se respeten los procesos mexicanos.

Somos una Nación comprometida con la democracia y con la libertad. Creemos firmemente en la impartición de una justicia más humana y con apego absoluto a los derechos individuales.

La defensa de esos derechos, amigas y amigos, incluye también la defensa de un derecho vital para todos, es decir, el derecho al acceso a la protección consular.

Por ello, mi Gobierno ha velado y seguirá velando el cumplimiento cabal de las obligaciones, compromisos internacionales adquiridos por Estados Unidos sin menoscabo de la situación migratoria o de la razón por la cual hayan sido arrestados paisanos nuestros.

Defendemos el derecho de que tengan acceso, a que contacten a nuestros consulados y a buscar, si así lo desean, asesoría y protección legal desde el primer momento.

Por eso México defiende estas causas, por eso México llevó y ganó este litigio en la Corte Internacional de Justicia, y por eso buscaremos que esa decisión, del más alto tribunal internacional, sea aplicado y sea respetado en la Corte por las autoridades de este país.

Amigas y amigos:

Me alegra poder estar además en el Consejo del Instituto de los Mexicanos en el Exterior. Hemos podido vernos varias veces. He podido constatar lo que tan brillantemente ha sido expuesto aquí, de viva voz por quienes representan a muchos, miles, cientos de miles de mexicanos.

Me alegra estar aquí, además, sé que son ustedes los aliados fundamentales en la causa de los mexicanos más allá de nuestras fronteras.

Sé que son representantes de sus respectivas comunidades, que cuentan con la oportunidad de difundir el mensaje y nuestro orgullo de ser mexicanos.

Sepan ustedes, amigas y amigos, que ustedes también cuentan con un aliado; que en el Gobierno de México y en el Presidente de la República tienen un aliado que estará infatigablemente al lado de los mexicanos en Estados Unidos.

Ya hemos abusado mucho del tiempo de todos ustedes. Han sido mensajes vibrantes, emocionantes, pero también que han tomado una buena parte del tiempo de esta tarde, y sé que le quedan a ustedes todavía sesiones muy importantes por discutir.

Yo lo que les pido amigas y amigos, algo que mencionaba aquí el Gobernador Cavazos, es que nos tomen en cuenta como parte del equipo; sé que tenemos tareas enormes por hacer, sé que hay que defender los derechos de los migrantes mexicanos en Estados Unidos y en cualquier parte.

Sé también que tenemos que hacer un enorme esfuerzo por romper una imagen equivocada que se está formando de manera deliberada, o de manera no deseada, de los mexicanos en Estados Unidos.

Es hora de decir lo mucho que trabajan y aportan los mexicanos en Estados Unidos, que representan más del cinco por ciento del Producto Interno Bruto de la mayor economía del mundo.

Que su trabajo, a pesar de ser un trabajo que no es remunerado como el trabajo de otros, es un trabajo vital para la economía de este gran país.

Que la complementariedad de su sociedad sólo puede ser, precisamente, vista en la naturaleza de nuestras economías.

Que hay mexicanas y mexicanos que son ya americanos porque nacieron aquí, porque adquirieron la ciudadanía y que están prestando un gran servicio a este país.

Porque precisamente de esta gran comunidad surge gente que día con día se entrega, precisamente, al bienestar de los demás, en las causas públicas y que no olvida su raíz mexicana, pero que ama profundamente a Estados Unidos.

Es el caso de miles de gentes, es el caso, por ejemplo, de Lupe Vélez, a quien acabo de conocer, y que es sheriff, precisamente, aquí en la Ciudad de Dallas, y que está aquí presente. 

Lupe, mucho gusto, muchas gracias. 

Así que, amigas y amigos, estamos con ustedes. Donde quiera que estén ahí estará el Gobierno de México porque saben, precisamente, que esa es mi convicción.

Porque en cada uno de ustedes sé que vibra y palpita nuestro país, porque sé que en cada uno de ustedes, cada canción mexicana, cada Bandera Nacional los vuelve a llevar, precisamente, al lugar de donde son, del que un día salieron, pero al que siempre pertenecerán.

Un lugar que los espera con los brazos abiertos y con ansia, un lugar que los extraña.

Desde aquí, desde Dallas, desde México, desde cualquier parte de nuestro país seguiremos trabajando codo con codo, hombro con hombro, mexicanas y mexicanos juntos, sin distinción de ideologías, sin descanso, hasta construir el México que soñamos, donde quepamos todos, y donde nadie más tenga que salir nunca por necesidad o por hambre.

Gracias, amigas y amigos, enhorabuena por este Consejo. 

Y ahora, amigos, si me lo permiten, quiero proceder a declarar.

Siendo las 16 horas con 30 minutos declaro formalmente inaugurados los trabajos de esta XI Reunión Plenaria del Consejo Consultivo del Instituto de los Mexicanos en el Exterior.

Muchas gracias.
 
Para ver el discurso de la Consejera Ma Antonieta González haga clic aquí
 
Para ver el discurso del Consejero Miguel Angeles González haga clic aquí

 

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