Tuesday, May 6, 2008

Exchange on Human Rights Abuses against journalists in Mexico

Periodistas bajo fuego... -Dra. Valenzuela

Dear Dorinda,

I truly appreciate the report [pdf] in which Reporters Without Borders report the
series of murders and other violations suffered by numerous journalists in
Mexico, where impunity and the absolute lack of respect for the law on the
part of the governmental institutions is the characteristic nowadays.

Despite what the mainstream media --with very few respectable exceptions, of
course-- and the spurious government themselves affirm, *that we live in a
democracy*, as we and all our brothers abroad very well know, *we
don't,*otherwise, the millions of Mexicans who had to flee in order to
make a
living in USA, would still be here in their own land, wouldn't you?
Contrary to what RWB state in regards to Cuba's regime, depicting it as a
'non democratic' one, allow me to clarify --having lived in that admirable
nation for 4 years-- that knowing that the *term 'democracy' derives from
the Greek words demos (people) and kratos {or cratos} (power), namely, the
power of the people, I would say that having witnessed how the elections
happen in Cuba, it is the people who have the power to elect whomever they
want for the People's Assembly (which is the equivalent to the Congress in
USA or Mexico) without the candidates having to spend one single cent of the
people's money in costly campaigns. * Now, let me ask the North American
people or my Mexican brothers: do we have the same *power* here in Mexico
or over there in USA? Then, let me ask my colleagues of RWB: *can you
really support your evaluation of Cuba's regime as a non democratic one?
¿what is your reference or parameter? ¿The North American one? ¿which one?*
**
On the other hand, as journalists, we are obligated to be absolutely *accurate
and unbiased* in our statements for the sake of our readers. I just heard
today Pope Benedict XVI criticize "terrorism" in front of George W. Bush,
who, by the way, did the same thing...boy! for someone who wouldn't know
the thousands of deaths this man has caused with his policies, this would be
a very righteous statement...is this the *democracy *you wish for Cuba...or
for Latin America?

We certainly appreciate the efforts of RWB in investigating the crimes
committed by the Mexican 'government' against the freedom of speech and
press and the right of the Mexican people to be informed, as well as the
human rights of the reporters and journalists who have lost their lives
while doing their job, but, you would *honor the memory of giants like our
beloved Brad Will and our recently murdered Felicitas Martinez and Teresa
Bautista, *if you would stop attacking one country whose only sin has been
to valiantly face the relentless barrage of badmouthing and satanization on
the part of the USA mainstream media and their minions in other countries.

Dear Dori, thanks again for your continuous efforts in all these very
important matters,

A big hug, your sister

Patricia



El día 14 de abril de 2008 10:21, dorinda moreno
escribió:

> On 4/9/08, Analía Lorenzo wrote:
> >
> > the article was published on november 2007, in GENTE México magazine. at
> > the moment, spanish only
> > www.analialorenzo.blogspot.com
> > Regards,
> > --
> > Analía Lorenzo
> > Actualidad y Cultura
> > Revista GENTE
> > México// Argentina
> >
> > ofic 52 55 52612000 ext. 15311
> > cel 52 55 34092433
> >
> > (Corporativo Televisa)
> > Vasco de Quiroga 2000
> > Edificio E, 2do piso
> > Col. Santa Fe
> > CP 01210 México DF.
>
> oaxaca 2006: sicarios del gobernador Ulises Ruiz apuntan directamente
> contra el fotógrafo del periódico El Universal, ese mismo día hirieron al
> fotógrafo de Milenio y mataron a Brad Will, de Indymedia.
>
> Cuando comenzó el 2007, la prensa se sentía un poco más optimista. Después
> de la cifra negra del año 2006, que ubicó a México en segundo lugar, después
> de Irak, como país más peligroso para el oficio, nada podía ser peor.
> Además, el Estado había creado, en febrero de 2006, la Fiscalía Especial
> para la Atención de Delitos contra Periodistas, con la que, por lo menos,
> reconocía la existencia de estos crímenes. El corte de caja a esta fecha da
> como resultado que la Fiscalía no sirve y que los atentados a la libertad de
> prensa continúan su curva ascendente.
>
> Periodistas bajo fuego
>
> Por Analía Lorenzo.
> La organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) fue la que evidenció la
> situación en el país: en su informe del 2006, denunciaba que, con nueve
> asesinatos en el año, México ocupaba un poco honroso segundo lugar en el
> ranking mundial de periodistas asesinados, con el agravante que el primer
> lugar lo tenía una nación en guerra. Pero la tendencia no cambió y, en el
> 2007, poco tiempo tardó en llegar la primera alerta. En enero, Evelyn
> Hernández del diario Hoy Tamaulipas denunciaba haber recibido diez amenazas
> de muerte por teléfono y, en el mismo mes, desapareció de la faz de Tabasco
> el periodista Rodolfo Rincón Taracena (50). Hacia Semana Santa, después de
> un escalofriante registro de agresiones físicas, censura, intimidaciones,
> bloqueos informativos y detenciones sufridos por distintos periodistas
> durante el primer trimestre en el país, llegaba el primer asesinato: Amado
> Ramírez (48) caía baleado sobre una calle céntrica de Acapulco. Fue en
> viernes santo, los tiros sonaron como fuegos artificiales, pero no había
> nada que festejar, de tres balazos en la espalda habían matado al
> corresponsal de Televisa en Acapulco y conductor del programa radial Al
> Tanto. Antes de terminar abril, asesinaron también a Saúl Martínez Ortega
> (36), editor de Interdiario de Sonora. Por mayo, Lydia Cacho (44) tras casi
> dos años de intimidaciones constantes, sufrió otro atentado: los tornillos
> del rin y de las llantas de su coche fueron limados. Y para agosto, la cifra
> de desaparecidos se duplicó y la lista de asesinados sumó a Oscar Rivera,
> baleado en el centro de Culiacán, Sinaloa. Antes de cerrar la edición, en un
> encuentro casual, un reportero de elnorte.com comentó que una vez más
> tuvieron que bajar un artículo de Internet por amenazas telefónicas. Los
> ejemplos se multiplican y el último informe sobre la libertad de prensa de
> RSF ubica al país en el puesto número 136, entre 169 países. La peor
> ubicación de un país americano, exceptuando a Cuba que tiene un régimen no
> democrático.
> HUELLA INDELEBLE. El semanario Zeta de Tijuana es uno de los medios más
> atacados en los últimos diez años con tres periodistas asesinados y un
> atentado en contra de su director y fundador, don Jesús Blancornelas. "En
> ninguno de los casos hemos recibido amenaza previa. Todos los que trabajamos
> en Zeta hemos sido tocados de alguna manera por la inseguridad. Los ataques
> son una huella indeleble en nosotros y en el trabajo que realizamos",
> asegura Adela Navarro Bello, editora del semanario. "Pero, en ningún momento
> la línea editorial de Zeta ha cambiado", sigue Adela, "la única variable fue
> que acordamos firmar la información que revelara datos sobre el narcotráfico
> como Investigaciones Zeta". El objetivo del cambio fue preservar la
> seguridad del equipo editorial cuya integridad se encuentra en constante
> riesgo.
> —¿El enemigo es invisible como suelen sugerir las autoridades?
> —El enemigo de la seguridad en México está plenamente identificado: es el
> crimen organizado. Las autoridades federales e incluso las estatales, tienen
> plenamente identificados a los integrantes de las principales bandas. Los
> mismos que son sujetos de reportajes en medios locales y nacionales, pero
> las investigaciones para llegar a su captura no se ven. La permanencia de
> estos representantes del crimen organizado en las calles de México es el
> principal problema, la raíz de la inseguridad y la vulnerabilidad para todos
> los mexicanos.
> —¿Cómo evalúa la actuación de la justicia mexicana en estos casos?
> —Como es evidente, la capacidad de investigación de las autoridades es
> deficiente, más cuando se trata de crímenes donde una de las líneas de
> investigación es la participación del crimen organizado. Este clima, de
> evidente impunidad en el caso de los asesinatos de periodistas, contribuye
> en mucho a la inseguridad en el ejercicio de la libre expresión.
> OAXACA ARDE. "Ayer salí a dar un paseo con la buena gente de Oaxaca —en
> realidad, estuve caminando todo el día— Por la tarde, la gente me señalaba
> las marcas de balas en una pared, pero hubo una bala que no enumeraron: la
> que había quedado en la cabeza de Alejandro García Hernández, un vecino de
> 41 años…". Así relató Brad Will a su familia una tarde oaxaqueña de aquel
> octubre de 2006. Menos de 15 días después de mandar ese mail a sus seres
> queridos, que fue la última comunicación, y un día antes de abordar el avión
> hacia Nueva York, el periodista de Indymedia fue asesinado de dos tiros a
> quemarropa: uno en el pecho y otro en el costado derecho. La madre de Brad,
> Kathy Will, asegura que "fueron dos paramilitares, vestidos de civil, se los
> puede ver en varios videos disparando contra los manifestantes". Uno de los
> videos claves en el brutal asesinato es el que el propio Will filmó mientras
> lo baleaban. Los detenidos fueron rápidamente liberados, testimonios los
> vinculaban con el gobernador del estado, Ulises Ruiz. "Fuimos a Oaxaca
> porque el Ministerio Público sacaba conclusiones absurdas, ignoraba
> evidencias, y armaron la improbable —pero conveniente— teoría que señalaba a
> la APPO como responsable. Confirmamos que el estado de Oaxaca era incapaz de
> hacer una investigación legítima e hicimos la petición formal para que pase
> al ámbito federal", cuenta Kathy.
> —¿Se puede rescatar algo del asesinato de su hijo?
> —Todavía lloramos la pérdida trágica e insensata de la vida de Brad. Lo
> admiramos por su apoyo valiente al oprimido y la buena voluntad de actuar
> incansablemente de acuerdo a sus convicciones. Extraño a Brad por su
> compasión, amabilidad y espíritu aventurero. Nuestra esperanza es que su
> trabajo como reportero de las luchas humanas no sea olvidado.
> VIVIR PARA CONTARLA. El 5 de septiembre de este año, la camioneta suburban
> en la que iba Oscar Rivera (40) —fundador del semanario Cambio 21 de Sinaloa
> y jefe de prensa del estado—, fue ametrallada. "Teníamos una amistad muy
> fuerte, habíamos trabajado juntos en esto. El sentimiento es de tristeza y
> coraje. Fuimos, en Culiacán, un buen trío de periodistas, junto a Oscar y
> Alfredo", dice Juan Carlos Cruz (39), el único que vive para contarla.
> Alfredo Jiménez Mota desapareció en el 2005, a los 25 años de edad.
> —Juan Carlos, han asesinado a Oscar y desaparecido a Alfredo. ¿Seguirá
> cubriendo la fuente de narcotráfico en Sinaloa?
> —Sí, no voy a dejar que me amedrenten. Los narcos usan a los periodistas a
> su antojo, son inteligentes, son influyentes y debemos no caer en ese juego.
> Usan a los medios, usan a la sociedad para presionar. Y nuestra tarea es
> hacer cada vez un mejor periodismo.
> —¿Por qué cree que mataron a Oscar?
> —El era un buen hijo y un gran padre de cuatro niños pequeños. Lo mataron
> yendo a buscar a uno de sus hijos. Hace un tiempo se salió del periódico
> Noroeste y por necesidad de trabajo asumió como jefe de prensa municipal, y
> cuando lo mataron era el vocero de la seguridad pública.
> —¿Intervenía en las investigaciones del programa México Seguro?
> —No, pero él daba la cara. En estas últimas semanas hubo mucha acción
> policial, desmantelaron un narcolaboratorio de cristal a 5 km de Culiacán.
> Pero Oscar no se metía ni en los operativos ni en la investigación, a veces
> sabía menos que nosotros. Pero mientras ejercía en medios fue un periodista
> excepcional, ético, multipremiado y honesto.
> TERROR Y OLVIDO. La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) reiteró su
> preocupación y condenó la falta de esclarecimiento del paradero de Gamaliel
> López y Gerardo Paredes, de la empresa TV Azteca Noreste, desaparecidos
> desde el pasado 10 de mayo. Hannia Novel, en su noticiero de la noche,
> informó la posible desaparición de un reportero de Proyecto 40. Hasta
> septiembre de 2007, el recuento de daños publicado por cuatro organismos
> miembros de la red de protección a periodistas y medios de comunicación, dan
> cuenta de 40 denuncias de atropello. "Vivimos —medios y periodistas— como
> dice Carlos Payán, inmersos ya en el pernicioso ciclo de asesinato, terror y
> olvido", escribió Epigmenio Ibarra. Carmen Aristegui es contundente y se
> pregunta: "¿cuántos muertos nos faltan?". Ante la pregunta si ha sido
> amenazada, la comunicadora plantea: "en el caso de los comunicadores que
> tenemos presencia en medios de señal nacional o internacional, hay un
> espacio de mayor protección, seguridad, somos menos vulnerables". Existe una
> situación diferenciada: para los periodistas de zonas conflictivas, como las
> fronterizas, el nivel de riesgo es altísimo. "Hay editores que han declarado
> públicamente que dejan de publicar sobre el narcotráfico por miedo y nadie
> puede reclamarles porque no se trata de exigir heroicidad, se trata de
> exigirle al Estado que los periodistas puedan ejercer su profesión, su
> tarea, con algo de seguridad", dice Aristegui. En febrero de 2007, la
> flamante Fiscalía (FEADP) se quedaba sin fiscal. David Manuel Vega Vera
> presentaba su renuncia ya que, en términos prácticos, no pudo resolver
> ninguna de las 108 averiguaciones previas que habían llegado en un año a la
> dependencia. En abril, las pocas expectativas que quedaban sobre el
> funcionamiento de esta Fiscalía se evaporaron. La Cámara de Diputados de la
> Nación, a raíz del asesinato de Amado Ramírez Dillanes en Acapulco, pidió
> reunirse con el nuevo fiscal, Octavio Orellana Wiarco. El 13 de junio, la
> prensa mexicana tuvo que titular una noticia de manera absurda: "El fiscal
> para delitos contra periodistas protagoniza agresión hacia reporteros".
> Desde la Comisión de Derechos Humanos del DF, una fuente que prefiere quedar
> en el anonimato, cuenta: "Fue una vergüenza, Orellana Wiarco no sólo dijo
> que las cifras que manejábamos de amenazas y homicidios a periodistas
> estaban infladas sino que, cuando se retiró del recinto, sus guardaespaldas
> golpearon a los reporteros presentes. Esta anécdota describe perfectamente
> el compromiso del Gobierno ante esta situación".
> DEMONIOS DE LA PROFESION. "Durante dos años todo el mundo quería hablar
> conmigo del crimen organizado, de los gobernadores preciosos. Mi vida quedó
> prácticamente secuestrada por estas circunstancias", relata Lydia Cacho que,
> desde la publicación de su investigación Los demonios del Edén, no ha podido
> librarse de una seguidilla de salvajes hostigamientos.
> —¿Hay una doble desaparición del reportero? ¿Por qué la mayoría de los
> principales medios de comunicación no hablan del tema cuando matan o
> desaparecen a sus profesionales?
> —Hay varios aspectos. Debo decir que López Dóriga o Loret de Mola, como
> individuos, están profundamente preocupados por lo que sucede con sus
> colegas. Sin embargo, las empresas, desde las áreas administrativas, deciden
> que no es bueno estar hablando de estas desapariciones porque tienen otra
> visión y probablemente negociaciones políticas para acallar ciertos aspectos
> graves de la violencia en México. Otro aspecto es el miedo, es inevitable,
> en este momento ser periodista es el trabajo más peligroso en México. Y
> también es razonable poder preguntarle a los medios a quiénes quieren
> proteger ¿a los periodistas? ¿a los gobernadores? Es un nudo ciego.
> —¿Lleva un recuento de la cantidad de amenazas que ha recibido?
> —Francamente he dejado de llevarlo, por salud emocional. Hace meses fue el
> atentado de la camioneta, fueron mis agentes federales quienes lo
> descubrieron y hasta la fecha la PGR no ha mandado a investigar nada,
> simplemente me mandaron a una persona para hacerme un estudio psicológico al
> que me negué, querían saber si era verdad, a pesar de que mis escoltas
> —agentes federales— declararon que ellos descubrieron el atentado y que de
> no haberlo notado a tiempo, la camioneta hubiera volcado. La Fiscalía para
> periodistas no muestra ningún interés. Hace unos días una ministerio público
> federal, de la PGR, me dijo: "Mire licenciada, para serle franca, cada vez
> que el Gobierno quiere desaparecer un caso, crea una fiscalía, es la mejor
> manera de congelar las investigaciones".
> —¿Emprenderá una nueva investigación periodística?
> —Sí, sobre trata de mujeres. Es un trabajo que empecé hace dos años, no me
> da miedo. Una de las cosas que me han motivado cuando estoy agotada y me he
> sentado con mi familia a llorar, porque damos un paso adelante y diez atrás,
> es ese sentimiento que tiene que ver con que hay colegas que han vivido lo
> mismo que yo, pero no llegaron vivos: 37 colegas muertos no es un tema
> menor. Nuestras únicas herramientas son la palabra y la verdad, a veces con
> la cámara, a veces con la pluma.
>
> Recuento de casos a octubre de 2007
> Al inicio de octubre de este año, tres voceadores del periódico El
> Imparcial de Oaxaca fueron baleados en la carretera. El director de
> información del diario, Luis David Quintana, consideró que estos asesinatos
> "fueron una ataque directo contra la labor informativa" y vinculó el
> atentado con las amenazas que aún siguen recibiendo. Según la última
> clasificación de países de acuerdo al respeto a la libertad de prensa
> realizada por RSF, México continúa siendo el país más peligroso del
> continente para la prensa. "Entre septiembre de 2006 y septiembre de 2007
> han matado en el país a ocho profesionales de la información. La justicia no
> consigue sancionar a todos los responsables, y la impunidad continúa siendo
> ampliamente la regla", destaca el informe. En peligrosidad le sigue Perú
> con un centenar de agresiones físicas registradas y un caso aparte es el de
> Cuba por sostener otro tipo de régimen de gobierno.
>
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